¿De qué color es un beso?

 

¿Sabéis esos álbumes ilustrados que veis desde lejos y os tenéis que acercar a hojearlos? Éste es uno de ellos. Tiene unas ilustraciones que enamoran de verdad, y ya cuando lo lees te termina de conquistar.

Minimoni es una niña a la que le encanta pintar todo lo que ve. Pinta millones de cosas de todos los colores, hasta que se da cuenta que nunca ha pintado un beso. ¡No puede pintarlo porque no sabe de color es! ¿Será rojo, verde, amarillo, rosa, azul…?

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Tenéis que leer este precioso álbum ilustrado para descubrir de qué color es finalmente un beso.

En esta obra narrada en primera persona, Rocio Bonilla parte de algo tan dulce y tierno como un beso para sumergirse en el mundo de las emociones, sensaciones y gustos por ciertas cosas.

La protagonista quiere encontrar el color ideal para pintar un beso, y para ello, lo que hace es ir relacionando cosas, sensaciones o sentimientos que le gustan y que no le gustan con ese color.

Para que me entendáis vamos a ver con qué relaciona Mónica algunos colores, como por ejemplo el verde. He elegido este color porque, aunque el cuento me encanta, la protagonista desecha el color verde porque es el color de las verduras como el brócoli, las acelgas o los guisantes, y las verduras NO le gustan. Que a mi me parece genial que no le gusten, pero siendo un cuento de los que se leen en bucle, Minimoni podría decir que le encantan, porque oye, igual a algún niño, como la mía, le cambia el chip y empiezan a gustarle también.

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Después de esa pequeña crítica constructiva (porque a mí, si algo me chirría, no puedo callarme), seguimos con otros colores, como por ejemplo el rojo, que lo relaciona con el enfado, el amarillo con las buenas ideas y el azul con la tristeza.

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Pienso que, aunque es un cuento recomendado para niños a partir de tres años es muy versátil, porque habla de algo cotidiano como es un beso, los colores y las diferentes cosas  que pinta la protagonista. Por eso, y por el poco texto que tiene, puede gustar perfectamente a niños más pequeños, aunque como siempre diré, cada niño es un mundo y aunque haya cuentos que unos lean en bucle, otros no los quieran ni leer.

En este caso, mi pequeña lectora de tres años recién cumplidos ha caído rendida a los encantos de este álbum ilustrado, y no es para menos, las ilustraciones son preciosas, con diferentes tipografías, mayúsculas, letra ligada, y hasta bocadillos como si hablara Minimoni.

El formato es de tapa dura, apaisado, y con hojas de papel, pero lo que me encanta es el gramaje del papel, son hojas gruesas muy fáciles de manipular para los pequeños de la casa.

Es relativamente nuevo, publicado en el 2015, escrito e ilustrado por Rocío Bonilla, una autora que nos ha hecho disfrutar con éste y otros álbumes ilustrados que os iré enseñando, ¡porque todos nos tienen enamoradas!